12 hábitos para hacer un hábito del ejercicio

1. El hábito de hacer el hábito. La manera más fácil de mantener las cosas en su curso es no dejar de hacerlas. Evita los largos periodos de tiempo sin ejercitarte. Al principio incomoda, como todo lo nuevo, luego ya queda incorporado.

2. Lo mejor está por venir. Esto no es ánimo psicológico ni nada por el estilo. La cosa con el ejercicio es así. Mientras te mantengas haciéndolo los resultados llegarán, simplemente será cuestión de tiempo y de ajustes.

3. Dale una oportunidad. Muchos solo hacen ejercicio dos semanas y concluyen que no funciona, que apestan haciéndolo o que no sirven para ello. Todas esas son excusas o mentira. Haz el compromiso de hacerlo todos los días, aunque más no sean 20 minutos de caminar, durante un mes. Eso reforzará tu hábito. Después de todo un mes es nada en comparación con las recompensas que puede darte.

4. Diviértete. En serio, si el ejercicio que haces no te agrada no te mantendrás haciéndolo durante mucho tiempo. Si el gimnasio no es lo tuyo, agarra la bici, o ve a la pileta, o practica algún deporte o lo que sea. Diviértete y te garantizo que todo será más fácil.

5. No pongas de cabeza tu vida. Los horarios en que no haces nada, o que haces algo que no es productivo/útil/divertido/agradable, utilízalos para meter el ejercicio allí. Un par de consejos: luego del trabajo o a primera hora en la mañana (solo son consejos, encuentra tú tus horarios)

6. Marca tu calendario. Exacto, como los presos van tachando palitos. Obviamente que este es un consejo para iniciar y reforzar el hábito, luego lo dejas. Pero hacerlo te permitirá ver objetivamente lo que has recorrido con el ejercicio, cómo te sientes y cómo has cambiado tanto mental como físicamente.

7. Diversión antes que esfuerzo. No hay necesidad de querer hacerlo todo la primer semana del ejercicio. Primero disfruta, ve a tu propio ritmo y luego dale un poco más de esfuerzo, pero solo luego de que la diversión está en su lugar.

8. Crea un ritual. Para algunos el hecho de saber que se dirigen adonde sea que hacen ejercicio, y prepararse para ello es lo que funciona. Preparar el bolso, la toalla, el agua, la ropa puede convertirse en un ritual que te lleva a una mejor salud y un mejor cuerpo.

9. No te olvides de medir. Si hay algo que puedes hacer para ver todo lo que lograste es sacarte una foto ahora mismo con traje de baño y tomarte medidas que puedes anotar detrás de la foto. Luego te pones a ejercitarte sin más, digamos que un mes o dos; y luego te sacas otra foto, te pesas, te sacas más medidas. Te sorprenderás de los datos, de los cambios y eso te hará querer seguir haciéndolo. No olvides que el ejercicio es una parte, la otra es la comida…

10. Comienza jugando a lo seguro. No intentes correr una maratón de 42k la primer semana de ejercicios, ni esperes tener los músculos de los guerreros de 300. Eso es contraproducente. En cambio, si estableces una base y luego intentas mejorar a partir de allí entonces mantendrás el desafío vivo, y también las ganas de hacer ejercicio.

11. Primero el hábito, luego el equipamiento. No te recomiendo que te compres de entrada la última cinta de correr o la elíptica de Reebok que viene con ventiladores. El equipamiento costoso no crea el hábito. Sí, dirás “he invertido mil dólares en mi aparato, estoy obligado a ejercitarme”. Eso es ponerse una presión innecesaria que no funciona. Comienza el hábito de ejercitarte primero y luego pásate a los aparatos.

12. Hazlo por ti. No hagas ejercicio para impresionar a nadie. Porque si lo haces, y en el caso de que lo logres o no lo logres sentirás que el ejercicio ha perdido su razón de ser, y te descuidarás y lo abandonarás. Hazlo por ti, por tu salud y por el desafío de verte bien siempre. Esto te permitirá seguir haciéndolo incluso cuando los resultados se vuelven lentos, como nos sucede a todos.