5 maneras de desperdiciar tus entrenamientos

El compromiso con el ejercicio es un emprendimiento muy grande al principio. Y desde ya que no quieres desperdiciar ese tiempo o tener entrenamientos que no te llevan a ningún lado ¿verdad?. Si eres como nosotros seguro quieres sacarle el jugo a ese tiempo entrenando. Para ello hoy te mostraremos una serie de hábitos saboteadores que tienes que eliminar.

¡Asegúrate de no cometerlos!

1. Demasiado tiempo calentando

Calentar es obligatorio, eso es seguro. Sin calentamiento no hay entrenamiento es nuestro lema. Pero no es necesario que te pases media hora calentando cada músculo para una salida a correr de otra media hora o una sesión de pesas en el gym. Un calentamiento excesivo te quita la energía que necesitas para entrenar con la debida intensidad después. Esa energía sirve para correr más, sirve para levantar más pesado, etc. Tu foco tiene que estar en el entrenamiento.

Calentar excesivamente en este caso pierde su razón de ser. Por ello pásate no más de diez minutos calentando con ejercicios generales que te activen y hasta rompan algunas gotas de sudor. Elevaciones de rodillas en el lugar, ejercicios de balanceos con mancuernas, ejercicios compuestos con bandas elásticas. El sentido de calentar es activarte, no desperdicies tu energía.

2. Demasiada comodidad

Tu cuerpo cambia con la incomodidad, corriendo tus límites cada vez un poco más a lo que estaba acostumbrado a hacer. Queremos que quede en claro este punto, no decimos que tienes que entrenar hasta vomitar o desmayarte, pero tu rutina tiene que ser un desafío constante. Una falta de resultados para el que es constante suele ser muchas veces el no salirse de la zona de comodidad.

¿Cómo se hace? Aumentando el peso, o las repeticiones, o el tiempo de descanso entre series, o corriendo más rápido o más distancia. Cosas simples pero que empujen tu cuerpo a no acostumbrarse a lo de siempre. Hazte amigo de la incomodidad, es solo un aspecto mental. Cuando lo hagas tu cuerpo debería empezar a pagártelo con resultados.

3. Sacrificar la técnica por el peso

La técnica de los ejercicios no debería ser nunca, pero nunca cambiada por levantar más pesado. La próxima vez que vayas al gimnasio observa cuántos egos están levantando más peso del que son capaces de levantar. ¿Cómo los detectas? Porque tienen una técnica deplorable y un montón de discos que mueven poco y a duras penas.

Está bien desafiarte y entrenar todo lo pesado que quieras, siempre que la técnica no pague el precio. La técnica en tus ejercicios de pesas es fundamental. El ejercicio es efectivo cuando se hace a través de todo el rango de movimiento para el cual fue diseñado. Por ejemplo las sentadillas, si no se hacen hasta el fondo y solo emulas el movimiento balanceándote unos cuantos centímetros ¿adivina qué? tus resultados pagarán el precio de tu ego. Con el curl de bíceps es lo mismo, cuántas personas solo aparentan sacrificándolo todo por ser notados en la sala de ejercicios. No se gana fuerza, se pone en riesgo de lesiones, no se consiguen resultados si el ejercicio no se hace como debe. Así de simple.

4. Descuidar la nutrición

Últimamente estamos tratando de dejar este concepto en todos los artículos que escribimos: no se puede compensar con ejercicio una mala alimentación. Entrenar duro no te da licencia para comer lo que te de la gana. Las comidas correctas, las cantidades correctas, las proporciones correctas de macronutrientes es la parte que a menudo se pierde creyendo que la comida puede dejarse de lado.

Un 30% de proteínas
Un 50-55% de hidratos de carbono (de los saludables)
Un 15-20% de grasas saludables es una proporción general para quienes nos ejercitamos.

5. Tener mil excusas y defenderlas a más no poder

Lo primero que se saca cuando se tiene un día “agitado” es el ejercicio. Que te quedaste dormida, que el trabajo fue pesado, demasiado tráfico, que llueve, que hay mucho sol, que es invierno, que estoy bien. Tener excusas y defenderlas no es compatible con conseguir resultados. Todos tenemos una vida y a todos nos pasan cosas. Pero ¿por qué motivo el ejercicio o una meta que para nosotros es valiosa debería quedar fuera de nuestros días?

Puedes estar agotado o que el tiempo se te haya comprimido por tareas o situaciones inesperadas. De todos modos puedes tener una buena rutina o probar con el calentamiento previo y luego decidir si vale la pena entrenar o no. El ejercicio es un hábito que se fortalece haciéndolo, no sacrificándolo como lo primero que deberías dejar de lado ante situaciones imprevistas.

Hazlo una prioridad como la que es y eliminas la inconstancia y la intermitencia que entre otras cosas tira por la borda tus resultados. Después de todo, en algún momento tienes que dejar de pasártela intentando para realmente hacerlo ¿no?

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