Comemos más de lo que pensamos

Hay una realidad de la que somos víctimas muchas personas: creemos que comemos saludablemente, que nuestras cantidades de comida están bien pero la verdad es que ni lo uno ni lo otro. Muchos de nuestros clientes, cuando les preguntamos si comen sano nos dicen que sí, pero te metes en su despensa y encuentras azúcar, harinas blancas, galletitas, chocolates, latas de gaseosas, bebidas deportivas, energízantes, cervezas, jugos y demás. Les preguntamos cuánto comen y nos dicen “noooo, normal…” pero te sientas a comer con ellos y descubres que comen por dos o tres personas ¡y que eso es lo que consumen por comida!

La verdad es que tenemos razones muy poderosas para decir lo que decimos, y entendemos que es un tema que a muchos les cuesta asimilar. Como sea, estas son las causas comunes por las que se come de más y se piensa que se come de menos…

El ojo más grande que la tripa

Es lo que solía decirme mi madre, pero tiene algo de verdad. Verás, nuestro cerebro ha desarrollado una serie de pistas en las que se basa para determinar si se está satisfecho y que son más un producto de la costumbre que de la fisiología. Una de ellas es el plato vacío. ¿Puedes ver el problema? Las porciones son cada vez más grandes, y seguimos con la idea de terminar de comer cuando se termina lo que hay en el plato. Si pudieras aprender a darle nuevas instrucciones a tu cerebro. La más simple de todas es masticar más y comer más lento. A tu cerebro le lleva 20 minutos determinar que tu estómago está lleno.

Adivinar y suponer

Somos terribles suponiendo cuánta comida comemos. Siempre subestimamos el número de calorías que contiene una comida o la cantidad que hemos comido a lo largo del día. ¿Sabes cuántas cucharadas de azúcar consumes cada día? Seguro que es uno de los alimentos del que no consideras las calorías. ¿Y de las bebidas, latas de gaseosas, jugos artificiales, bebidas deportivas? Todo eso contiene calorías que solemos pasar por alto en la cuenta al final del día. Nuestra recomendación: comienza a familiarizarte con las cantidades de calorías que tienes que consumir diariamente y a cuánta comida de la que comes equivale.

Grandes paquetes, grandes almuerzos

Suena lógico pero no lo es tanto. Y mientras más grande el paquete de lo que sea que comas, más comerás. Esto aplica a cualquier producto como el shampú o el jabón para la ropa incluso. Las cajas más grandes dan una sensación de abundancia que en general nos hace consumir más de lo que deberíamos. Recomendamos comprar paquetes más pequeños o comenzar a valerte de algún medidor para controlar las cantidades.

En la variedad NO está el gusto

Solemos decir que tienes que comer variado para obtener mayor nutrición. Pero no es este el caso. Estudios demuestran que cuando hay mucha comida disponible, como es el caso de restaurantes de comidas libres o cuando hay mucha variedad en la mesa solemos comer excesivamente. Como ves, no es lo mismo que llevar una dieta variada. Recomendamos que evites mucha variedad en tus platos y que desarrolles una especie de “gusto aburrido” para tus platos, haciendo funcionar esto a tu favor.

Comida al alcance, comida comida

Ver u oler comida puede mellar fácilmente nuestra fuerza de voluntad, y de hecho la hace la mayoría de las veces. Piénsalo un momento, cada vez que ves comida que te gusta das un bocado, incluso sabiendo que no debes. Lo que recomendamos es simple: si no lo ves no lo quieres. Limpia tu despensa, saca la comida chatarra y las golosinas de tu casa. Si no están allí es poco probable que vayas a cambiarte y salir a comprar una.

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