Dos motivos por los que te matas entrenando y no consigues resultados

Si te pasa que te entrenas mucho, pero mucho y tu cuerpo no parece cambiar, estos son dos motivos muy comunes que deberías revisar.

Uno. Haces demasiado cardio y poco a nada de entrenamiento de fuerza o resistencia
Dos. Piensas que puedes compensar la mala dieta entrenando

Si no has leído nuestro artículo sobre cuánto cardio es demasiado cardio esto es lo que tienes que saber. Si te entrenas una hora por día, los siete días de la semana haciendo ejercicios aeróbicos eso es un montón de cardio. También lo es entrenar de esta manera seis y cinco días a la semana.

Mucho cardio se carga tu tejido muscular, lo consume como combustible. Y el tejido muscular que tienes quema calorías todo el día, por ello es que deberías no solo conservar el que tienes sino trabajar activamente en tus rutinas para incrementarlo. Porque mientras más músculo tengas más calorías quemarás en estado de reposo (cuando no estás haciendo ejercicio).

Por supuesto que si practicas deportes como ciclismo de ruta, maratones, triatlones, ultra trail y demás el entrenamiento será más largo que los habituales. Pero ese es el caso de una minoría que necesitará entrenamientos largos y específicos. Para el resto entrenar más de una hora haciendo cardio es excesivo y dificultará tu progreso con el ejercicio en todos los frentes. Además, si estás entrenando por más de una hora lo más probable es que te estés ejercitando por debajo de tus capacidades y deberías aumentar la intensidad de la rutina.

Y desde ya queremos anticiparnos a tu pensamiento…

“¿Más músculo?”

Te diremos qué cosa NO ES más músculo. Más músculo no significa hacer culturismo, más músculo no significa que si eres mujer terminarás teniendo un aspecto de hombre, más músculo no es estar metido dos horas en el gimnasio entrenando a más no poder. Ganar músculo es difícil, y no se consigue un cuerpo de culturista en dos semanas, ni tampoco en dos meses.

Cuando pones músculo en tu cuerpo, no lo pones como un culturista.

El ejercicio de fuerza no equivale a hacer culturismo. Puede ser cualquier cosa desde ejercicios corporales, entrenar con pesas, utilizar bandas elásticas, trx, pesas rusas, etc.

Medio kilo de músculo extra que obtengas te hará quemar 50 calorías extras al día. ¿No es gran cosa? En un mes serían 1500 calorías, en el año casi 17000. Y eso es solo con medio kilo, imagina con un kilogramo de músculo extra, imagínate con dos o con tres… y haz los cálculos.

Luego está la otra creencia

Que entrenar mucho te da permiso para llevar una dieta horrible y que la compensas entrenando. Amigos el ejercicio no es una excusa para comer. ¿Esa hamburguesa con papas fritas más la gaseosa del mediodía? Necesitas correr 12 kilómetros para apenas empezar a quemar la mitad de ese almuerzo. ¿Y qué tal esas cuatro porciones de piza de anoche? Calcula entre dos y tres clases de aeróbics.

La actitud de “después lo quemo entrenando” es lo que te mantiene lejos de los resultados que deseas. Es tapar pozos, no es compromiso con lo que quieres lograr. Seguro, tienes una parte a tu favor. Ya te ejercitas todos los días y tienes la capacidad de entrenar mucho y duro. Pero ¿estás dispuesto a hacer semejante sacrificio solo por el placer momentaneo de una comida y la frustración de entrenar para nada?

Si entrenas mucho tienes que comer más, eso es así, pero tienes que comer más de las comidas correctas, no de cualquier cosa. La alimentación (correcta) para quienes nos ejercitamos es fundamental por muchos motivos. Te recuperas mejor, te nutres mejor, evitas lesiones por falta de nutrientes, consigues resultados.

Enfócate en hacer de tu dieta una saludable. Experimenta con diferentes recetas, añade verduras que no probaste, prueba lo integral, alimentos bajos en calorías, que todas tus comidas siempre incluyan proteínas. Hay un montón de formas de cocinar sano y delicioso así que no hay excusas, simplemente tienes que encontrar tu puñado de comidas saludables que disfrutes y mantenerte comiendo así.

En resumidas cuentas si te entrenas duro y no consigues resultados entonces analiza la cantidad de cardio, o la dieta. Y si la dieta está perfecta y sigues sin conseguir resultados, entonces analiza la rutina. Controla, registra, monitorea, evalúa y si hay algo que no está funcionando lo más seguro es que radique en alguno de estos dos puntos. Quédate con lo que va resultando, descarta lo que no y conseguir el cuerpo que quieres será cuestión de tiempo.

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