En relación a tu cuerpo ¿Eres un perfeccionista?

Buscar el cuerpo perfecto, o ser un perfeccionista puede ser un arma de doble filo.

El perfeccionismo puede motivarte a ejercitarte más duro, pero también puede alejarte de disfrutar el proceso de alcanzar tus objetivos y celebrar tus éxitos. De hecho, muchos perfeccionistas pasan más tiempo sintiendo sus fracasos en vez de sentirse bien por sus logros.

Un perfeccionista a menudo:

– Se pone metas físicas inalcanzables. Esto puede significar que se diseñe un plan con demasiado ejercicio, tratar de perder más peso del razonable o saludable, o diseñar ejercicios que son demasiado intensos para un estado físico dado.

– No acepta nada más que la perfección de su cuerpo. Si sólo defines el éxito al comer perfecto cada día o completar cada sesión de ejercicios como estaba planeada, sin ninguna flexibilidad, entonces probablemente estés siendo demasiado estricto o rígido/a.

– Se castiga por haberse perdido una sesión de ejercicios o ha comido más de lo planeado. Sentir un poco de culpa es normal, pero si te sientes extremadamente deprimido por cada error (incluso si es inevitable), probablemente estés siendo demasiado duro contigo.

– Se preocupa constantemente por los fracasos. Si sientes que tus acciones definen tu valor, te obligas a sentirte mal ya que los errores son inevitables.

– Ignorar el éxito. Si te culpas por haber bajado tres kilos en vez de cinco, o por sólo haber corrido tres kilometros cuando podrías haber corrido cuatro, probablemente tengas problemas y veas que todo lo que haces no vale la pena o es inútil.

Estas son algunas posibles soluciones para aprender a disfrutar de tus logros y a ser más paciente contigo mismo…

No te lo hagas más difícil

Utilizar tus tendencias perfeccionistas a tu favor es grandioso y una gran ventaja, pero si esto te aleja de vivir feliz y de manera exitosa, puede ser tiempo de que te hagas las cosas un poco más fácil.

Ponte objetivos realistas

Tómate un tiempo para analizar tus objetivos y decide si son genuinamente alcanzables en el tiempo que te propones hacerlo, o si son demasiado altas. Si sólo puedes correr dos kilometros pero sigues poniéndote el objetivo de que cada vez que corres lo debes hacer por cuatro kilometros, entonces ¿qué tan útil es ese objetivo? Prepara tus objetivos para mejorar tus logros anteriores en vez de hacer más de lo que puedes hacer. Antes de correr, tienes que caminar, y antes de correr en velocidad debes poder correr.

Escuchate…

¿Qué te dices cuando no logras tus objetivos? Si eres como la mayoria de los perfeccionistas, probablemente te digas “que desperdicio” “nunca lo podré hacer bien” “soy un perdedor”. Ese tipo de pensamiento tiene más poder del que piensas. Todos estamos cambiando constantemente, algunos para bien, otros para mal, pero nunca estamos en el mismo lugar ni somos los mismos. Ahora piensa en esto ¿hacia dónde crees que te dirijes con tus pensamientos negativos? ¿Crees que mejoras? En vez de llamarte un perdedor por haber faltado a tu entrenamiento, sé consciente de que eres humano. Luego utiliza tu energía para ver qué salió mal y cómo hacerlo mejor la proxima vez. No seas duro contigo, escúchate.

Aligera la carga, tira el lastre de ser perfeccionista

Como perfeccionista que soy, sé lo molesto que puedo ser. Me pongo irritable por cada error que siento que cometo, hasta el más mínimo, y eso influye en mis relaciones y, obviamente en mi. Lo que intento hacer cuando me doy cuenta de esto es tratar de relajarme. Esto es lo que hago: cuando me siento frustrado me detengo y hago unas cuantas respiraciones profundas, esto me vuelve al momento presente y me tranquiliza. Luego me pregunto qué tan importante fué el error y si vale la pena toda la energía y la atención. ¿Realmente necesito enloquecerme por haber comido una porción extra de piza o puedo dejarlo ir?

Ríete

Los perfeccionistas podemos ser un poco aburridos a veces. Nos pasamos mucho tiempo preocupándonos por cada detalle y nos olvidamos de divertirnos y dejar de tomarnos la vida con tanta seriedad. Todos cometemos errores y muchos de ellos son tontos. Cultivar la habilidad de reirnos de esos errores hará maravillas por nuestra tranquilidad y paz mental.

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