¿Estás esperando el mejor momento para hacer ejercicio?

Frase conocida si las hay: “volveré a hacer ejercicio tan pronto como pueda”. Y el tan pronto es el trabajo, luego es el mal tiempo, luego que uno no se siente bien, luego que no tiene el cabello como le gusta…

Si te encuentras diciéndote estas cosas, pregúntate si estás esperando el momento perfecto para hacer ejercicio.

El mejor momento para hacer ejercicio es…

En primer lugar ¿por qué dejaste de ejercitarte?

Tal vez tengas buenas razones para no hacer ejercicio. Tal vez estás demasiado ocupado o no sabes por donde empezar, pero mientras algunas de esas cosas pueden ser ciertas, también pueden ser una excusa para evitar alguno de los aspectos incómodos del ejercicio.

A continuación pongo algunos problemas comunes que pueden llevarte a poner excusas, y también algunas herramientas para ayudarte a sobrellevarlas.

Excusa: Haré ejercicio tan pronto como esté en mejor forma.

Algunos no se ejercitan por temor a descubrir (o exponerse ante otros) qué tan fuera de forma realmente están. Algunos incluso prefieren no ejercitarse en lo más mínimo por temos a descubrir qué tan lejos están del estado fisico que quieren tener.

Puedes encontrarte diciéndote que te anotarás en un gimnasio tan pronto como estés en mejor forma. Pero para estar en mejor forma necesitas del ejercicio y probablemente necesites de un gimnasio. Ese tipo de pensamiento circular puede mantenerte alejado del ejercicio para siempre.

Solución: Comienza donde estás ahora. Como adultos nos presionamos para ser buenos en todo, especialmente en el ejercicio. Pero sólo porque 10 años atrás saltabas la soga o corrías 5 kilometros de una sola vez, eso no significa que puedas hacer lo mismo ahora. Si no te has ejercitado por un rato, necesitarás tiempo para ganar fuerza, resistencia y confianza. Está bien comenzar con lo que eres capaz de hacer, y tendrás más éxito si te tomas tu tiempo.

Excusa: Haré ejercicio siempre y cuando no sea incómodo.

¿Qué sucede cuando te ejercitas? Transpiras, respiras más duro, tu corazón y pulmones queman. Tal vez sientas punzadas en los músculos. Ha pasado mucho tiempo desde que no te esforzabas, así que puede ser extenuante dar ese primer paso.

Solución: Tómalo con calma. Nadie dice que el ejercicio debe ser miserable, a pesar de que muchos piensan eso. Existe una cierta incomodidad inevitable cuando comienzas algo nuevo, pero tu estás a cargo de qué tan duro te ejercitas. No es en vano el consejo que a menudo damos de comenzar lento, fácil y de manera progresiva. Ponte calzado de calidad y apropiado para el tipo de ejercicio que hagas, siempre calienta antes de hacer ejercicio, comienza lento y siempre enfría al final, son algunos de los consejos que te ayudarán a hacer del ejercicio algo llevadero.

Excusa: me ejercitaré tan pronto como mis horarios me lo permitan.

Esta es probablemente una de las excusas más populares. Las personas que se ejercitan no son personas menos ocupadas que las que no lo hacen. La diferencia está en que las primeras hacen del ejercicio una prioridad.

Solución: Comienza ahora mismo. No esperes que la cantidad de trabajo disminuya o que tus hijos vayan al colegio. Comienza ahora con el tiempo que tienes disponible y con el ejercicio que puedas manejar. Incluso diez minutos son mejores que nada y, una vez que comienzas todo se vuelve cada vez más fácil. No sólo eso, el ejercicio te dará más energía para hacer tus tareas diarias con más facilidad.

Excusa: Haré ejercicio tan pronto sepa por dónde empezar.

Muchas personas utilizan la confusión y la ignorancia como una excusa, diciéndose a ellos mismos que buscarán por la rutina de ejercicios perfecta, y que cuando la tengan recién comenzarán.

Solución: Haz algo, lo que sea. No tienes que ser un experto para mover tu cuerpo, ni necesitas equipamiento sofisticado, ni tampoco necesitas de rutinas de ejercicios compicadas. Comienza con una caminata diaria, camina a un ritmo ligero hasta que comiences a transpirar y hazlo entre 30 y 60 minutos. Repítelo al menos tres veces a la semana y habrás dado un gran paso para comenzar.

Suena simplista, pero así es exactamente cómo debería sentirse cuando comienzas.

Excusa: comenzaré a ejercitarme tan pronto cambie el tiempo.

Algunos deciden no hacer ejercicio simplemente porque está lloviendo y, extrañamente las sesiones de ejercicio a las que faltan son bajo techo. Eso no les impide utilizar el tiempo como una excusa. Habrá momentos en que no podrás ejercitarte al aire libre, pero cancelar tres meses de sesiones de ejercicio porque es invierno no es la respuesta.

Solución: sé creativo. Incluso si los ejercicios al aire libre son tus preferidos, ten a mano un plan B para el mal tiempo. Si se viene el invierno y no puedes salir, planifica cómo ajustarás tus sesiones de ejercicios. Puedes anotarte en un gimnasio, probar con videos, hacer ejercicios en casa, etc, etc. No permitas que el tiempo te aleje de tu estado físico.

Conclusión: el mejor momento para hacer ejercicio es AHORA

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