Estrategias para el mantenimiento de la dieta y la forma

No soy muy fanático de las dietas. Las dietas para mantenimiento, las dietas para bajar de peso o para lo que sea dan una sensación de modas pasajeras poco saludables. Es un tema de palabras más que nada ya que cualquiera que sea tu manera de comer ésa es tu dieta de todos los días.

En lo que sí creo es en una manera de comer saludable, una dieta saludable digamos que no es tanto una dieta sino una manera de alimentarnos en otras palabras.

Pero como todos sabemos es más fácil decirlo que hacerlo. En estas épocas de finales de año especialmente la palabra saludable (y concretamente en relación a las cantidades) parece salirse por la ventana. La verdad es que hay un montón de maneras de salirse de una dieta…

… pero también hay muchas maneras más de lograr el mantenimiento de una dieta saludable.

Algo que nos sucede a menudo, o al menos es algo que me sucede a mi, es ceder ante las tentaciones, en especial al chocolate. Tengo que decir que ahora eso es algo que mayormente controlo, pero el dicho de que la práctica hace al maestro es ideal para graficar esto ya que la práctica constante y el uso de tips y estrategias que me ayudan a sobreponerme a la tentación son lo que me ha ayudado a lograrlo.

Así que hoy me gustaría compartir contigo esas estrategias que utilizo para el mantenimiento de mi dieta y principalmente para controlar mi peso y comer sano.

Estrategias para el mantenimiento de la dieta y la forma

1. Conoce tu motivación. Todas y cada una de las razones por las que quieres comer sano que se digan aquí, y las que no también, son válidas. Desde ver cómo tu hijo de tres años crece y pasando porque estás solo o sola hasta comenzar una carrera de modelo o verte bien para la próxima reunión de compañeros de la secundaria. Tú nómbrala, cuando tienes una motivación poderosa los pequeños sacrificios como comer sano parecer perder el sentido del sacrificio.

2. Tómalo con calma. Ok no quiero decir que lo hagas de una manera relajada. Pero no caigas encima de tu dieta haciendo todo a la perfección todo el tiempo. Usualmente dejar de consumir gaseosas, o el pan en el almuerzo por ejemplo llevan tiempo. Entonces comienza con solo una cosa a la vez.

Digamos que no comes nada de frutas. Lo que puedes hacer para introducir ese hábito saludable es en vez de comer unas galletas o un chocolate como snack, reemplazar uno con una fruta. Cada vez que te da hambre buscas una fruta, llevas una en tu bolso o cartera, llevas frutas al trabajo, en el auto, etc. Una vez que ese cambio está introducido, algo que usualmente lleva un par de semanas, te pasas a otro, y así sucesivamente. Este proceso pequeño y gradual es más fácil de cumplir, y si se hace en el largo plazo se llegará a un punto en que sólo tendrás hábitos saludables.

3. Deja el dramatismo para las novelas. La dieta Atkins, la dieta de la banana, la del repollo o cualquier dieta que te pida que elimines cualquiera de los macronutrientes completamente es hechar a perder tu cuerpo, literalmente. Proponen una manera de comer drástica, que no funciona y que no puede cumplirse. No es necesario que lleves a tu cuerpo a semejante extremo para bajar de peso. Haz la prueba de comer así y al mínimo error no recuperarás el peso perdido, lo duplicarás. Apunta a los cambios duraderos, ganar peso no fue algo que te sucedió de la noche a la mañana…

4. Elige comidas que te gusten. Este punto es fundamental. Si odias las ensaladas no incluyas las ensaladas en tu dieta porque no lograrás mantenerte. No comas alimentos solo porque son buenos para tu salud (aunque siempre puedes encontrarle la vuelta a esto con la forma en que las cocinas), hazlo porque son saludables Y porque te gustan. Para algunas personas, comer avena solo es posible en el jugo o en la sopa, para mi es más fácil comer un par de cucharadas sin más. El arróz es algo que simplemente no puedo comer, a menos que sea con atún. Así que así lo como, y si viene en otra forma simplemente lo descarto de mi dieta. Apunta a comer lo que sabes que es saludable, pero que te gusta. Lo que no pues no lo comas. Simple ¿verdad? y te garantizo que el mantenimiento de tu dieta será duradero.

5. Empaqueta. Adonde sea que vayas siempre lleva alimentos saludables contigo. Algunas veces eso puede significar una bolsita de frutas disecadas y nueces o almendras, otras veces una lata de atún, o hasta una conservadora con pechuga de pollo, unas verduras y pan integral para un sandwich saludable. Semillas, frutas, frutos secos, entiendes la idea. Tener algo saludable a mano casi que te garantiza que no tengas que recurrir a comprarte una dona y una gaseosa para saciar tu hambre.

6. Come antes de salir. Si te vas a una fiesta, a comprar e incluso si vas a un restaurant haz una pequeña comida saludable primero. De esa manera no comerás mucho ni tampoco comerás mucho de las comidas poco saludables. Puedes comer una ensalada, o un bife de pescado a la plancha con unos vegetales al vapor por ejemplo y así y todo disfrutar de la compañía de tus amigos y seres queridos son salirte de tu manera de comer sano. Más de esto en un segundo.

7. No sientas hambre. Cuando te permites sentir hambre a menudo la siguiente comida es un desastre. Tus niveles de azúcar en la sangre están tan bajos que tu cuerpo está desesperado por comida, la que sea y en especial la refinada y poco saludable. El deseo de azúcar es algo corporal que a veces no puedes detener a menos que tengas cantidades y cantidades de algo dulce. Por lo tanto, haz colaciones a lo largo del día, o mejor aún, haz cinco o seis comidas pequeñas cada tres horas así no sientes hambre y tus niveles de azúcar en sangre se mantienen estables.

8. Cuando salgas elige sano. Habíamos dicho que comas antes de salir siempre que puedas, pero en caso de que esto no sea posible, cuando salgas a comer afuera siempre elige las opciones más saludables entre lo disponible. Un corte magro de carne grillado con vegetales, una sopa de lentejas o frijoles, algo por el estilo. Tú me entiendes, busca lo más sano disponible siempre y en todo lugar.

9. Un poco de indulgencia. No creo que lo extremo sea saludable y en mi caso en que el chocolate es mi gran gran debilidad, no veo las horas de que llegue el sábado para comer un poco. De hecho a veces es mi incentivo a comer sano y mantenerme en mi dieta durante toda la semana. Claro que las cantidades deben siempre mantenerse en los límites, pero vamos, está permitido comer algo que te gusta mucho de vez en cuando. A otros les funciona más guardar un poco de calorías cada día para un mínimo de dulce que logrará satisfacer esa necesidad. No te confundas, indulgencia, no libertad para comer hasta el cansancio. Sé moderado/a.

10. Si sales que las porciones sean pequeñas. Hoy en día, si hay algo que contribuye a destrozar todos nuestros esfuerzos por mantenernos en nuestra dieta es el tamaño increiblemente grande de las porciones. Si vas a un local de comidas, o a una fiesta o adonde sea no hay caso, todo está en su máxima expresión. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a eso y un plato lleno de comida, mientras más grande mejor. Incluso la porción más pequeña que venden es grande. Así que una regla práctica: come la mitad de lo que te sirvan. Comienza a acostumbrar a tu cuerpo al verdadero tamaño de las porciones, otra vez…

11. Busca sustitutos. Cualquiera que sea tu debilidad, búscale un sustituto. Cuando sientas la necesidad de algo dulce come una fruta. En vez de la mayonesa en las ensaladas o en los sandwichs reemplaza por mostaza o un poco de queso descremado untable. Unas gotas de limón al agua le darán un gusto rico para comenzar a reemplazar ese jugo con conservantes, colorantes y edulcorantes artificiales. Se trata de elecciones, de encontrar las buenas elecciones. Si buscas, definitivamente encontrarás en el mundo de las dietas.

12. Sacude tu casa de comidas poco sanas. Si tienes en tu despensa pop corns y salsa de chocolate para ver tus películas de los viernes, lo más seguro es que lo comerás. Si no lo tienes es improbable que te cambies, tomes las llaves del auto y salgas a comprar al mercado más cercano. Limpia tu despensa de esas comidas y, tal como lo sugiere el punto anterior, busca opciones saludables. Elimina lo frito, lo refinado, lo grasoso, lo dulce y así…

13. ¿Sales a comer? Lleva tu comida saludable favorita. Si tienes que llevar comida a alguna fiesta o encuentro, incluso si das una en tu casa, prepara tus comidas saludables favoritas. Puedes preparar unos bocaditos de verduras, un arrolado de pescado, la que sea tu comida favorita siempre puedes darle un toque de distinción y estilo. Quíen te dice capaz que contagias a algunos en el proceso.

14. No comas hasta el hartazgo. Que esta se convierta en tu regla de oro. Incluso si no te queda otra que comer algo lleno de grasa en un fast food, tan solo no comas hasta sentir que no entra ni una gota de aire más en tu cuerpo. Prueba la regla oriental: del punto en que te sientes lleno, come solo el 80%.

15. No te mates de hambre. A propósito de la anterior y del punto 7 “no sientas hambre” esta va un poco más allá. Nunca, pero nunca vayas más bajo de las 1500 calorías por día. Incluso eso es demasiado poco. Solo querrás reducir una cantidad moderada de comidas de tu dieta. Si te matas de hambre es todo un embudo en el que cada vez estarás menos sano y menos sano hasta que llegarás a un punto en que dejarás de perder peso, y casi seguro te enfermarás.

16. Si haces trampa, quémalo. Algunas veces todo lo anterior simplemente fallará. No hay problema, a todos nos pasa. Pero no te sientas desanimado o desanimada por ello. Simplemente sacúdete y vuelve a tu camino. El ejercicio nunca reemplazará la comida ni la comida al ejercicio, ambos son FUNDAMENTALES en la dieta, que conste eso. Pero si ocasionalmente has comido de más prueba de quemar esas calorías corriendo, caminando o en general estando más activo de lo que estabas, y luego vuelve a comer sano otra vez.

¿Cuáles son tus estrategias favoritas, tienes alguna que te ha funcionado a la perfección? Compártela en los comentarios…

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