La balanza no importa

La motivación es alta. La rutina de ejercicios está en marcha y tu plan de comidas está en su lugar. Lo que uno esperaría es ver cómo los números en la balanza se mueven hacia abajo. Pero la verdad es que a veces esto no pasa. ¿Qué te sucede? ¿hay algo malo en ti? ¿es el karma que está cobrándose una vieja cuenta? No.

Cuando la balanza no se mueve mucha gente suele frustrarse. Es una sensación muy fea porque claramente uno está poniendo tiempo y esfuerzo en mejorar. Se progresa en otros aspectos pero la balanza no lo refleja. ¿Qué hacer? Lee esto para solucionar este problema definitivamente.

Todo el mundo espera ver cómo caen esos números al subirse a una balanza y quieren verlo rápido. Es como una expectativa natural que se tiene al iniciar un programa para perder peso. Pero existen numerosos factores que afectan el número que te devuelve.

Lo cierto es que la balanza no importa en lo más mínimo, y mientras más sepas sobre cómo es el proceso y sobre cómo lidiar con este número menos ansiedad experimentarás en tu meta por bajar de peso.

Factores que afectan tu peso corporal

En este punto bien nos viene saber por qué el mero número que ves al subirte a una balanza no importa para nada. Hay numerosos factores que afectan tu peso y que van desde la grasa corporal, pasando por el consumo de sodio, el consumo de ciertos medicamentos y/o suplementos hasta los niveles de estrés que tengas encima. Veamos cómo algunos de ellos afectan tu peso …

La grasa

Si bien el sobrepeso es el resultado de un exceso de grasa corporal, no todo el peso que tienes es grasa y no toda suba de peso es grasa. La creencia común es que si en un programa de ejercicios tu peso ha subido esto es grasa.

La realidad es que la grasa se gana y se pierde a radios moderados. Para que tengas una idea, para ganar un kilo de peso en grasa se requieren 9000 calorías extra. Esto distribuido a lo largo de la semana es un montón de comida. Pero no decimos que no puede consumirse esa cantidad de comida extra, lo que queremos señalar es que si estás tratando de adelgazar es altamente probable que ya estés llevando un régimen de comidas moderado por lo que una suba así sería notoria.

Por ello si la balanza salta de un lado a otro con una suba de peso considerable en unos pocos días desde ya que la grasa debería quedar descartada, a menos que se haya empezado a comer en cantidades industriales.

El músculo

A veces el tejido muscular se entromete con el número que devuelve la balanza. Pero en este caso es algo bueno que no se percibe como tal. Hay ocasiones en las que la ganancia de músculo causa la suba de peso, pero tener más tejido muscular acelera nuestro metabolismo permitiéndonos quemar más calorías por el solo hecho de tener este músculo en el cuerpo. Además el músculo es más denso y ocupa menos espacio que la grasa, todo ello sin contar que con el tejido muscular que ganes ganarás también una mejor estructura corporal siendo el resultado un cuerpo más esbelto, tonificado y atlético.

Tener más músculo en el cuerpo es algo positivo, simplemente es otro aspecto que debes considerar si la balanza no refleja los cambios esperados.

El contenido de tu estómago

El alimento que comes día a día puede ocasionar grandes cambios en tu peso en poco tiempo. Este aspecto suele ignorarse fácilmente, pero el simple hecho de tener más comida en la panza influye en tu peso. La digestión, la indigestión, la constipación e incluso el contenido de agua pueden ocasionar subas en tu peso, a veces subas notorias de hasta un kilo o más.

Los hidratos de carbono

El papel de los carbohidratos en la pérdida de peso es inmenso, y tienen el poder de cambiar tu peso según la calidad (y la cantidad) que comas. Por ejemplo, cuando se acumulan en los músculos como glucógeno pueden acumular 3 veces su cantidad en agua, añadiendo más peso a tu cuerpo. No es algo malo ya que necesitas esa energía para entrenar, pero es algo que no hace que la balanza baje.

Y desde ya que cuando te sientas a comer tres platos de pastas sucede lo mismo, pero esta vez en un sentido no muy bueno ya que comer carbohidratos en exceso hace que con el tiempo estos se acumulen bajo la forma de grasa.

Tienes que comer carbohidratos, los necesitas, pero tienen que ser de calidad y en las proporciones adecuadas para tus niveles de actividad y objetivo.

El sodio

Este es uno de los factores que más se entrometen con la balanza, pero es un número que varía de acuerdo al consumo habitual de una persona. Si consumes más sodio del que sueles consumir las chances de sufrir retención de líquido son muy altas. Y esto se verá reflejado en la balanza.

Se puede solucionar fácilmente acomodando los niveles de sodio a lo que consumes habitualmente y bebiendo mucha agua, pero definitivamente es un factor que afecta el peso por lo que debe ser tenido en cuenta al momento de evaluar tus números.

Estrés

De todos los factores que venimos mencionando éste es uno de los más complejos de dominar. No es fácilmente medible y puede hacer que la balanza (y la panza) se mantengan inalterables por unas buenas semanas.

Una hormona llamada cortisol está presente en nuestros cuerpos en niveles altos cuando se sufre de estrés. Entre otras cosas el cortisol causa retención de líquido y dificulta la pérdida de grasa, y esto se traduce un una balanza que no se mueve. La falta de sueño, dietas extremas, dificultades grandes y estresantes de la vida diaria, todas son causas comunes que disparan esta hormona y dificultan la pérdida de peso.

La solución es simple aunque no es fácil: eliminar el estrés. Duerme más, relájate más y mantén la tranquilidad. Eso debería empezar a hacer que el peso que no nos importa tener baje.

Aprendiendo a utilizar herramientas más efectivas

La balanza es útil por un motivo, es lo que tenemos más a mano. Pero a menos que cuentes con una balanza que mida más que tu peso, esta herramienta por sí sola no cuenta ni una parte de la historia. Por suerte hoy en día las balanzas hogareñas vienen con funciones más avanzadas y puedes medir tu porcentaje de agua, de músculo, de grasa, y eso ya es otra cosa.

Pero hay muchas maneras de evaluar tu progreso, y si las incorporas tendrás un panorama más preciso de cómo lo estás haciendo.

Medidas corporales

Sacarte medidas es uno de los mejores métodos para monitorear tu progreso.

Con programas de ejercicios efectivos no es raro que nuestros clientes ganen tejido muscular mientras pierden grasa. Pero eso significa que hay probabilidades de que el número en la balanza se mantenga, incluso que aumente.

Si solo miras la balanza te estás perdiendo gran parte de lo que pasa en tu cuerpo. Para remediarlo sácate medidas. Las que recomendamos en nuestros programas son:

– brazo estirado
– brazo flexionado
– pierna estirada
– hombros en el punto más ancho
– pecho en el punto más ancho
– estómago en en punto del esternón
– estómago en el punto del ombligo
– estómago en el bajo vientre
– caderas en el punto más ancho

El punto en el que más centímetros querrás perder es en la zona del estómago y las caderas pero en un programa para adelgazar es muy posible que todas las medidas se reduzcan un poco. Lo importante es que prestes atención a tus medidas ya que esto es único e individual y que veas que con el tiempo van en la dirección deseada. El indicador será el número de la cintura y caderas. Si baja vas en la dirección correcta.

Desempeño en la rutina de ejercicios

Presta atención a tu desempeño entrenando. ¿Cómo lo estás haciendo en el gym, te estás volviendo más fuerte, puedes hacer más repeticiones, entrenar con menos descanso? La calidad de tus entrenamientos dicen mucho de lo que está pasando en tu cuerpo.

Si estás mejorando de la forma que sea (más peso levantado, menos descanso, más distancia recorrida, misma distancia en menos tiempo, etc) y lo haces mientras mantienes el régimen de comidas entonces estás en el camino correcto.

Pero por el contrario si estás perdiendo fuerza o sientes pesadez y que te quedas sin energía entonces hay algo que está funcionando mal. Asegúrate de modificar dieta y/o entrenamiento.

Fotos

Pesarte, medirte, entrenar, todo se hace con una misma intención: verse bien. Todas estas mediciones y evaluaciones tienen como único objetivo verte mejor de lo que estabas. Ya sea que lo hagas por salud o por estética la meta es la misma, estar y sentirse mejor.

Y una de las mejores maneras de comprobarlo es con fotografías.

Cuando te sacas fotos eliminas cualquier conjetura y te permite de una manera objetiva comparar cambios con el paso del tiempo.

Según nuestra experiencia sacarse fotos no es algo con lo que todo el mundo está de acuerdo. Las fotos no ocultan nada, muestran lo que uno puede percibir como defecto o punto débil, y a muchos les cuesta enfrentar la verdad.

Sin embargo y a pesar de qué tan incómodo pueda sentirse, esta herramienta es crucial y con el enfoque correcto debería funcionar además como motivador en tu cabeza. Después de todo no tienes obligación de compartirla con nadie, es una herramienta para ti, y llegado el caso para tu entrenador.

Sácate 3 fotos cada vez: de frente, de perfil y de espalda. Párate derecho pero relajado. Asegúrate de sacártelas en las mismas condiciones de luz, distancia, con la misma cámara, mismo horario, etc. y hazlo con traje de baño.

Conclusiones

La balanza es una herramienta, la más accesible, la que todo el mundo tiene a mano, pero la que cuenta la menor parte de la historia como habrás visto. Si eres seria en tu programa para adelgazar deberías utilizarla siempre que la misma te tire más datos como niveles de grasa, músculo y líquido. Pero además tienes que contar con otros recursos, los mencionados arriba.

Cuando sabes lo que está sucediendo con tu cuerpo las frustraciones y las ansiedades desaparecen, y tienes los elementos para ajustar en consecuencia. Ponerte en forma se vuelve un proceso más preciso, y el resultado es un cuerpo que mejora.

El resto como siempre es ser constante, aplicarse y no abandonar. Cualquiera que lo haga así tiene que saber que los resultados serán solo una cuestión de tiempo.

1 comment
Sergio Diaz - julio 9, 2016

Muy buen articulo, es importante saber que la balanza no siempre tiene la razón se puede pesar 80 kg y medir 1.75mt y estar fuera de forma o ser musculoso. Todo depende de la cantidad de masa muscular.

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