Los peores hábitos del fitness

A la hora de hacer ejercicio algunos hábitos se acercan mucho a la definición de pereza, y hay otros que lisa y llanamente son peligrosos. Lee los siguientes malos hábitos de ejercicios que puedes estar cometiendo y las correcciones simples que pueden ayudarte a mantenerte bien entrenado.

1. La forma.

El más común de todos. La forma es un límite de seguridad. Una vez que comprometes la manera en que realizas el movimiento ya no conseguirás los beneficios del ejercicio además de que te pones seriamente en riesgo de lastimarte. Incluso si la forma significa bajar lentamente el peso que estás levantando sigue la técnica que corresponde para conseguir todos, y quiero decir todos, los beneficios del ejercicio.

2. Sobreentrenamiento

Soy en gran creyente de que una buena motivación no tiene límites y que entrenar duro es lo mejor que se puede hacer por el propio cuerpo, pero no esperes conseguir la mejor forma física de tu historia de la noche a la mañana. No solo que esta actitud de todo o nada te drenará la energía y no te llevará a ninguna parte, sino que las lesiones serias estarán a flor de piel y es casi seguro que abandonarás por tener espectativas poco razonables.

En cambio apunta a desarrollarte gradualmente para conseguir un entrenamiento que sea lo más efectivo y eficiente posible. Si sigues programas como Tu Cuerpo Ideal te darás cuenta de que más no siempre significa mejor ni más rápido. Y recuerda que tu cuerpo tiene que descansar, allí es donde se repara, se reconstruye y se desarrolla.

3. Bajo entrenamiento

Una vez que te has cambiado y que estás listo para transpirar, comprométete a darlo todo durante los próximos 30 o 60 minutos que dura tu rutina. El solo hecho de hacer los movimientos y el ejercicio no significarán nada. Te lo debes, te lo mereces, estás allí (en el gimnasio, o en la pista, o sobre la bicicleta o donde sea) para mejorar, así que asegúrate de darlo todo durante ese momento, y espera que así sea.

4. Soñar despierto.

Es muy fácil dejar a la mente divagar cuando se están levantando pesas o cuando se está corriendo durante 40 minutos… pero hay estudios científicos que han demostrado que si te concentras en lo que estás haciendo, es decir si te concentras completamente en lo que estás haciendo, en cada repetición y en cada serie, más fibras musculares se utilizan. Puedes matar dos pájaros de un tiro y desarrollar una increíble concentración si te involucras activamente en cada repetición que haces, pensando en los movimientos, cómo el ejercicio activa tus músculos, qué músculos se están utilizando y si la técnica es la correcta. Este simple hecho de estar consciente de tu entrenamiento mejora el entrenamiento y también mejora los resultados. Así que olvídate del trabajo pendiente, de los hijos, de las obligaciones y mantente concentrado en el momento.

5. Limitarse a unos cuantos ejercicios que conoces.

El cuerpo humano es una máquina de adaptación increíble, y por eso mismo es que si quieres resultados deberías darle sobre una base regular una gran dosis de desafíos a tus músculos. Entonces, si te mantienes en la misma rutina, con el mismo peso, con la misma velocidad, la misma manera de entrenar, tu cuerpo eventualmente se adaptará y no tendrás que entrenar tan duro como antes para realizar los mismos movimientos. Pero si en cambio cambias los ejercicios, incluso el orden en que los haces, tu cuerpo no se acostumbrará al entrenamiento y seguirás consiguiendo los mejores resultados posibles, además de mantenerte concentrado, motivado y enfocado. Esto no es cambiar los ejercicios cada vez que vas a entrenar, ni tampoco semanalmente, chequea y observa cómo reacciona tu cuerpo al entrenamiento y cuando lo sientas fácil entonces cambia los ejercicios, o toda la rutina, o aumenta más peso, o corre más rápido…

6. Contener la respiración

Respirar mientras uno se ejercita posee enormes beneficios. La correcta inhalación y exhalación durante una repetición por ejemplo puede ayudarte a tener más fuerza en los movimientos, puede ayudarte a mantener el ácido láctico alejado y puede ayudarte a mantener un ritmo cardiaco estable. Una respiración profunda durante el periodo de descanso te devolverá el oxígeno a la sangre, lo que a su vez te dará más energía para los músculos que están esforzandose.

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