Mi objetivo…

Si tuviera que elegir solo una cosa, un solo aspecto que se destaque por sobre el resto de lo que significa para mi este blog, mi programa y los emails que mando, definitivamente ese aspecto sería la aceptación de uno mismo…

Verás, sí quiero que leas todo lo que tengo para decir, sí quiero que comas sano y hagas ejercicio regularmente, y sí, también quiero que compres mi programa porque estoy convencido de que es de lo mejor que existe actualmente para cambiar el cuerpo. Pero por sobre todas las cosas quiero que tengas más confianza en ti mismo, que mejore tu autoestima y que te aceptes. Porque mi historia puede que no sea diferente a la tuya…

Comencé con todo esto del ejercicio por las razones por las que comienza la gran mayoría, mejorar mi aspecto. Y así fue y así lo hice, dejé de fumar, aprendí a comer saludablemente, aprendi a descansar y todo eso. Lo que me movilizaba inicialmente a hacer ejercicio era sentirme menos inseguro y más atractivo, simplemente quería encontrar alguien que me quiera y que desee estar conmigo, y lo encaré desde el lado de cambiar mi aspecto corporal. Ese era mi fuego, eso era lo que me mantenía haciéndolo, a veces por el entusiasmo de llegar al final y tener el cuerpo que quería tener, a veces por miedo a quedarme solo para siempre. Como sea seguía haciéndolo.

Pero ¿sabes? en el medio pasó algo sorprendente… poco a poco esos miedos e inseguridades comenzaron a ceder y cada vez más me encontraba felicitándome a mi mismo por algo que va más allá del ejercicio: por haber cumplido lo que me había propuesto. Y no importaba si era pasarme una semana entera comiendo tan limpio como me fuera posible o completando los seis días de entrenamiento físico a rajatabla. Lo que importaba es que yo era cada vez más yo, lo que importaba era que había dejado de posponer mis propósitos “para el lunes” o “para la semana que viene”. Y todo eso tuvo un impacto enorme en mi, seguramente la psicología debe jugar su papel en esto, pero descubrir que podía hacerlo, que era capaz de lograr mis metas comenzó a darme una sensación de respeto por mi mismo que en la medida que seguía logrando objetivos, incluso hasta el más pequeño de todos, ese respeto y la aprobación más importante de todas (la mía) crecía cada vez más.

¿Por qué te cuento esto? Porque toda persona que esté leyendo este artículo tiene que entender que adelgazar, o ganar músculo o ponerse en forma es un hecho fundamentalmente psicológico y de actitud. Verás, puede que el programa del blog vecino funcione, que la dieta que has visto en la televisión sea la mejor y que alguna que otra rutina de las revistas o foros que lees sean perfectas, pero sin la debida preparación psicológica, sin las cualidades mentales que te permitan pasar desde donde estás ahora hasta donde quieres llegar, ni el mejor programa del mundo específicamente diseñado para ti funcionará. Esa, mi amigo/a es la más cruda verdad.

Y aquí hay otra…

La gran mayoría se la pasa en blogs, foros y demás fuentes de información buscando lo mejor que hay para nunca hacerlo. ¿Te has preguntado por qué sucede esto? ¿qué hace que no hagas lo que tienes que hacer? O sea, comienzas haciéndolo, comienzas buscando información, descargando un libro o comprando otro, pero en algún punto en el medio, o más bien más cerca del principio, todo eso se desmorona, y se vuelve a lo mismo, a los mismos viejos hábitos, a las mismas costumbres, y se abandona una y otra vez, ocasionándonos un daño que va más allá de no sacarse unos kilos de más.

Es allí donde se vuelve fundamental encontrar razones poderosas, motivos profundos dentro de nosotros mismos que nos permitan comenzar, mantenernos y terminar un programa de ejercicios. Como digo en mi programa, un “porque” poderoso es todo lo que necesitas. No se requieren habilidades especiales, no se requiere experiencia, no se requiere nada de nada más que voluntad, disciplina y constancia. No hay secretos, y esto es así para ganar dinero, para llevar una buena relación de pareja o para bajar de peso. ¿La diferencia? Que las personas que lo logran saben lo que quieren, y se motivan para hacerlo hasta que lo logran. Ellos tienen una razón poderosa para hacerlo.

¿Y qué tiene que ver esto con respetarse, tener más confianza y aceptarse a uno mismo? TODO. Porque volviendo a mi, una vez que comencé a mantenerme en mi rutina, una vez que comprendí que tener salud era la plataforma para hacer todo lo demás que quisiera en la vida, fue entonces cuando comprendí que esto va mucho más allá de un mero cambio corporal. Porque al buscar apariencia encontré mi propio respeto por haber logrado lo que me había propuesto, porque ir al gimnasio todos los días me enseñó el valor de la constancia y de la disciplina, y que lo que uno busca tarde o temprano lo encuentra; porque descubrí que si alimentaba mi cuerpo de manera saludable lo que hacía no era buscar un cuerpo tonificado, sino respetarme por cuidar de mi, y me sentí orgulloso por hacerlo.

Es todo un círculo positivo que no se detiene.

Pienso que hay dos rumbos que uno puede tomar, y ambos tienen sus consecuencias. Se puede postergar, tal y como la mayoría lo hace. Si, perfectamente puedes comenzar el lunes o la semana que viene o “apenas tengas tiempo”. El resultado será que cada vez aumentas más de peso y empeoras tu salud, además de que alimentas la charla negativa. Y postergar es lo mismo que ser perezoso o perezosa, y abandonarse a algún suceso extraordinario o milagroso que nos haga arrancar de una buena vez con nuestra vida, además de que terminarás convenciéndote de que no puedes hacerlo, que no naciste para eso o que tu genética apesta. Abandonar o postergar las cosas tiene serias implicancias psicológicas que influirán negativamente en la percepción que tienes de ti mismo.

Pero por otro lado, cuando te decides a comenzar y aceptas los desafíos también sucede algo profundo en ti. Al principio puede que creas que eliminar 20 kilos es digno de un cirujano, pero si comienzas, y a la semana pierdes medio kilo, y la otra otro medio kilo más, y luego pierdes un kilo, y otro y otro tu cuerpo no solo cambiará, sino que tu propia mentalidad y la actitud que tienes con respecto a tus capacidades cambiará. No vamos a hablar aquí de las dificultades o los desafíos en medio de todo esto, los estancamientos y de qué hacer en esos casos, eso lo dejaremos para otro artículo. Lo que importa aquí es que una vez que notes que puedes con algo, por más pequeño que sea, tu mentalidad y la propia imagen que tienes de ti mismo mejorará. Y al mejorar querrás más. Sabrás que comer sano es respetarte, y con cada semana que refuerces esa conducta sabrás que mejoras, y al mejorar querrás más. Y probablemente pienses en correr una maratón o tal vez comprarte ese bikini tan lejano tiempo atrás…

¿Logras captar mi punto? Hacer algo tiene sus consecuencias, y no hacerlo también las tiene. El otro día vi un wallpaper que decía “sufre el dolor de la disciplina, o sufre el dolor del arrepentimiento”, y viene ideal para comenzar a cerrar este artículo de hoy. Porque sea lo que sea que elijas hacer, eso tendrá sus consecuencias. También tienen un precio, ambas actitudes que tengas tienen un precio en el corto o en el largo plazo, y ese precio, lo quieras o no se paga.

Así que mi amigo/a, si resulta que hoy no te ves capáz, si ves poco probable que puedas comenzar y terminar algo y tener éxito en el medio, piénsalo otra vez, pero fundamentalmente ponte a actuar AHORA MISMO, porque cada paso que des hacia lo que deseas es dar un paso más a aceptarte, a respetarte por el mismo hecho de que estás haciendo algo que sabes que es lo mejor para ti, y eso te dará más confianza y todo se volverá un círculo saludable y positivo; y el resultado será que aprendes poco a poco a aceptarte más, a confiar más en ti y a amarte más. No sé tú, pero para mi comenzar con algo tan simple como el ejercicio me dió mucho más que un cuerpo, me dió una autoestima sana, una confianza y un respeto hacia mi que hace un par de años solo imaginaba, y un orgullo por todo lo que logré y por ser cada día mejor que no tengo palabras para agradecer, de verdad…

La moraleja es: haz ejercicio, que no solo cambiará tu cuerpo, también lo hará tu vida. Ojalá que todo esto te sirva, espero tus comentarios.

7 comments
alejandro - mayo 10, 2011

Profundamente .. todos mis logros de hasta ahora … tambien estan dedicados al blog y por supuesto a Marcos … en verdad que se me ha ayudado muchisimo … Mis logros se forjan aqui !!! Gracias !!!

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“Solía ser gordo…” - mayo 13, 2011

[…] que en lo personal es lo que me interesa que veas. ¿Recuerdas el artículo que escribí hace poco, “Mi objetivo”? Bueno, este episodio es la expresión en video de mi […]

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Jordn - mayo 26, 2011

gracias Marcos muy a menudo pierdo la motivacion pro en este sitio la vuelvo a encontrar..!

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    Marcos Lopez - mayo 26, 2011

    Ánimos Jordn, apunta alto pero anda día a día que cuando menos te lo esperes vas a estar viviendo tus resultados!!!

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Lucio - enero 10, 2013

Por mi parte me sentí muy identificado con lo que escribiste. A los 16 años llegué a pesar entre 108 y 110 kilos, una bestialiadad, toda mi pubertad y adolescencia tuve un complejo enorme con mi cuerpo, y con la gordura, me impidió relacionarme bien con la gente, con mis compañeros de colegio, me daba verguenza ir a comprarme ropa porque no queria probármela, no quería hacer algún deporte o ir al gimnasio por verguenza de mí mismo, y eso me afectó muchísimo. Antes de cumplir los 17 empece a hacer dieta y baje un par de kilos, y me dí cuenta de que era posible un cambio, si no me equivoco pesaba 97 kilos aproxidamaente acá, pero luego dejé, como le pasa a la mayoría y volvi a subir un poco, pero no tanto como antes. En el 2011 y a mitad de mis 17, estuve en terapia intensiva por un tema ajeno y no tan ajeno a esto, tuve anemia y una hemorragia digestiva a causa de unos medicamentos, que me hizo perder 4 kilos en 3 días. En el 2012 y ya con 18 y con el secundario terminado (aunque no lo crean el haber terminado la escuela influye mucho en la voluntad y en tus ganas de cambiar) empecé a bailar, sí, a bailar, siempre me gustó pero por verguenza o prejuicio nunca quise a hacerlo. El hecho de hacer alguna actividad me hizo perder unos kilos más, pero seguía viendome gordo, porque lo estaba. Así que empece a hacer una dieta en serio, todavía no entiendo de donde saque dicha voluntad para hacerla, pero en unos 4 meses bajé más de 20 kilos y hoy peso 69. Loco no? Ni yo puedo creerlo, no se cuando pasó, no se como pasó, la gente tampoco (que es lo que menos me importa, yo quería verme bien, no los demás), baje 4 talles de jeans, pase de usar remeras XXL a un talle M, me veo bien conmigo mismo, me miro al espejo y me siento feliz. Más allá de lo superficial, me siento feliz de haber podido, porque si están leyendo esto y tienen el mismo problema que yo tuve, sepan que ES POSIBLE, con VOLUNTAD TODO, PERO TODO SE PUEDE, el que no puede es porque de verdad no quiere, y lo entiendo, porque no es nada facil. Ahora me acompleja el hecho de que me queda algo de panza, estrías y “partes colgando”, pero bueno, siempre va a haber algo de nuestro cuerpo que no nos va a gustar, y es algo que con ejercicio puede mejorarse (de hecho lo hago y me está dando resultados). En fin, me sentí muy identificado con tu relato, espero que puedas ayudar a mucha gente, lástima que lo leí cuando ya lo había hecho por cuenta propia, sino me hubiera sido de mucha ayuda, un abrazo!

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