Planifica tus ejercicios y monitorea tu progreso

La importancia de un plan de ejercicios y del analisis del progreso

¿Tu plan de ejercicios te permite mejorar continuamente con cada sesión de ejercicios que haces?

Monitorear tus ejercicios puede pagarte grandes dividendos en el largo plazo

El progreso en el ejercicio fuerza al cuerpo a adaptarse a niveles mayores de estado físico, lo que demanda más energía y acelera el metabolismo. A mayores niveles de estado físico, la fisiología de las células es vigorosa y ayuda a forzar al cuerpo a controlar el peso a un ritmo mucho mayor, incluso si la dieta es relativamente alta en calorias, un sistema de energía eficiente puede encargarse de todas las calorias sin convertir el exceso en grasa.

Sólo puedes mejorar tu estado físico llevando a que tu cuerpo se desempeñe a niveles más altos con un plan de ejercicios que tenga esa característica. Sin embargo este debe ser un proceso gradual, hacer demasiado y demasiado pronto puede shockear el sistema nervioso y puede resultar en sobre entrenamiento. Para la persona sobreentrenada la sensación de cansancio constante puede reducir la motivación para sesiones posteriores.

Registra cada sesión y utiliza la información para planificar futuros ejercicios.

Al registrar cada sesión de ejercicios puedes planificar un ascenso gradual a mayores niveles de estado físcio. El grado de esfuerzo requerido para una mejora puede estimarse antes de comenzar cualquier ejercicio. Por ejemplo, si caminas 4 kilometros en media hora entonces prueba caminando 4 kilometros y medio en treinta minutos la próxima vez que decidas salir a caminar. Tu desempeño fluctúa todo el tiempo, por ello es importante no sólo recordar lo que hiciste, sino registrarlo.

Monitorear tu progreso es fácil. Simplemente se trata de escribir todo lo que hiciste durante una sesión de ejercicios en particular. El día que entrenaste, la duración del ejercicio, el tipo de ejercicio, un estimado de calorías gastadas, etc. Todo lo que pueda ayudarte a determinar cómo mejorar tu capacidad física la próxima sesión sirve.

Haz un registro de lo que comes. También puede ser de gran ayuda escribir lo que comes cada día, esta información puede ayduarte a determinar qué comidas te dan más energía y posiblemente qué comidas te hacen sentir débil. Llevar un registro de comidas te permitirá aprender e identificar qué funciona y qué no funciona para ti, tanto para el ejercicio como para tu dieta.

Busca progresar con el ejercicio y observa a tu cuerpo convertirse en una máquina de quemar grasas.

Que tu plan combine varios tipos de ejercicios para acelerar el progreso.

El cuerpo humano tiene el hábito de adaptarse a cualquier tipo de estrés, se adapta al estrés del ejercicio y es por eso que nos volvemos más fuertes y estamos en mejor forma cuando lo hacemos. Lo que muchos no saben es que el gasto energético también se adapta, en otras palabras gradualmente quemamos menos energía si constantemente repetimos el mismo programa de ejercicios durante muchas sesiones. La razón de esto es que la coordinación muscular mejora resultando en una contracción menor para lograr los mismos movimientos. De hecho es más complicado que esto, pero alcance con decir que el cuerpo se va adaptando a los cambios que le proponemos.

Muchos de nosotros hemos experimentado el exceso del gasto energético en algún punto. Recuerda cuando tratabas de nadar o andar en bicicleta por primera vez y cómo te quedabas sin aliento en cuestión de minutos. Mientras la bicicleta se inclinaba de un lado a otro vigorosamente forzabamos los músculos para estabilizarnos y controlar el balance. O cuando estábamos aprendiendo a nadar hacíamos movimientos de los brazos en todas direcciones por el temor a hundirnos. Estos movimientos requerían una gran demanda de energía por parte de nuestros músculos.

La práctica nos ha enseñado a movernos de manera eficiente y, como resultado, podemos nadar a lo largo de una piscina sin quedarnos sin aliento; el resultado es que quemamos menos energía que la primera vez que intentamos este ejercicio. En repetidos ejercicios gradualmente requeriremos sesiones más largas para quemar la misma cantidad de calorias.

La respuesta podría ser no atenernos al mismo ejercicio demasiado tiempo, en cambio podríamos cambiarlo luego de 3 o 5 sesiones y el gasto energético se mantendría por encima de lo normal, o podrías rotar el uso de 3 o 4 programas diferentes y cuando cada programa se repite, intentar mejorar el desempeño previo.

Si quieres saber más sobre ejercicios te recomiendo que leas Tu Cuerpo Ideal. Con Tu Cuerpo Ideal, existe una alternativa sana y segura para utilizar la ciencia de la nutrición y el ejercicio a tu favor y empezar a lograr los cambios que deseas en tu cuerpo, de manera permanente.

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